De Profundis
Width 8.75 in
Height 11.75 in
$1,600
English
De Profundis (1978) is a meditation on descent and inwardness—on what it means to look beneath the visible surface and encounter the deeper, often unsettled strata of the self. At its center, a circular, almost medallion-like form gathers the composition into a single point of psychic gravity, yet what it contains is never fully fixed: a face, a presence, a memory, something half-seen and still in the process of forming. Around it, the painting opens into a dense field of dark blues, earthy browns, muted oranges, and sudden pale accents, as if the image were emerging from sediment, from deep water, or from the recesses of recollection itself. The surface is worked with a tactile intensity that makes depth feel material; layers accumulate, blur, and reappear, so that looking becomes an act of excavation. Here, color does not decorate so much as vibrate with emotional pressure, holding the tension between turbulence and containment. De Profundis asks the viewer to enter quietly, to dwell in uncertainty, and to recognize that what is most profound often arrives not as clarity but as resonance—from below, from within, from the depths.
Espanol
De Profundis (1978) es una meditación sobre el descenso y la interioridad: sobre lo que significa mirar bajo la superficie visible y encontrar las capas más profundas, a menudo inquietas, del yo. En su centro, una forma circular, casi como un medallón, concentra la composición en un único punto de gravedad psíquica; sin embargo, aquello que contiene nunca se fija del todo: un rostro, una presencia, un recuerdo, algo apenas entrevisto y todavía en proceso de formación. A su alrededor, la pintura se abre en un campo denso de azules oscuros, marrones terrosos, naranjas apagados y destellos pálidos repentinos, como si la imagen emergiera de sedimentos, de aguas profundas o de los repliegues mismos de la memoria. La superficie está trabajada con una intensidad táctil que hace que la profundidad se sienta material; las capas se acumulan, se difuminan y reaparecen, de modo que mirar se convierte en un acto de excavación. Aquí, el color no adorna sino que vibra con una presión emocional, sosteniendo la tensión entre turbulencia y contención. De Profundis invita al espectador a entrar en silencio, a habitar la incertidumbre y a reconocer que lo más profundo suele llegar no como claridad, sino como resonancia: desde abajo, desde dentro, desde las profundidades.