1982

El Cosmico OM

Width 11.05 in

Height 15.75 in

$2,900

English

El Cosmico Om (1982) is a meditation on inner resonance and the expansion of consciousness, as though the painting were seeking to give visible form to a spiritual vibration that precedes image itself. The composition is organized as a field of radiance: a central presence, at once human and cosmic, seems to extend toward the edges of the canvas in waves of color, sign, and matter that suggest energy in circulation rather than a closed scene. The work does not aim to narrate an event, but to reveal a state: a suspension between contemplation, revelation, and inward passage.

The painted surface, worked with palpable density, functions as a site of emergence where layers of pigment, glazes, and material marks build a sense of psychological and symbolic depth. Dark earth tones coexist with more luminous accents, as if the work were holding gravity and expansion in a single visual pulse. In El Cosmico Om, color does not merely illustrate a mystical idea; it embodies one. The painting invites contemplation of mystery not as something distant, but as a near vibration inscribed in the very matter of the canvas. It is a work that asks for silence, attention, and openness, as though to look were also a way of listening.


Espanol

El Cosmico Om (1982) es una meditación sobre la resonancia interior y la expansión de la conciencia, como si la pintura intentara dar forma visible a una vibración espiritual que antecede a toda imagen. La composición se organiza como un espacio de irradiación: una presencia central, a la vez humana y cósmica, parece emanar hacia los bordes del cuadro en ondas de color, signos y materia que sugieren una energía en circulación más que una escena cerrada. No se trata de narrar un acontecimiento, sino de revelar un estado: una suspensión entre meditación, revelación y tránsito interior.

La superficie pictórica, densamente trabajada, funciona como un campo de aparición donde capas de pigmento, veladuras y marcas matéricas construyen una sensación de profundidad psicológica y simbólica. Los tonos oscuros y terrosos conviven con acentos más luminosos, como si la obra reuniera gravedad y expansión en un mismo pulso visual. En El Cosmico Om, el color no ilustra una idea mística: la encarna. La pintura invita a contemplar el misterio no como algo lejano, sino como una vibración cercana, inscrita en la materia misma del cuadro. Es una obra que pide silencio, atención y apertura, como si mirar fuera también una forma de escuchar.