1989 La Otra Vision

Width 11.5 in

Height 15.75 in

$2,900

English

La Otra Vision (1989) is a meditation on displaced sight: on what is revealed when perception leaves certainty behind and opens itself to a more interior, intuitive way of seeing. The composition seems to arise from a threshold between figure and apparition, where faces, bodies, and presences hover within a dense, dreamlike atmosphere, as though the image were emerging from deep memory or from a barely accessible spiritual dimension. Here, the aim is not to describe the visible world, but to suggest a parallel reality, a second vision in which the human, the symbolic, and the psychic become interwoven.

The surface, built through layers of pigment and rich material presence, functions as a field of emotional sedimentation: what is seen also seems to have been remembered, lived, or dreamed. Earth tones, deep blues, and more vivid accents sustain a tension between gravity and revelation, between the intimacy of inwardness and the expansion of the transcendent. In La Otra Vision, seeing is not simply a matter of recognizing forms, but of entering a consciousness in which image becomes a slow revelation, charged with mystery. The work invites the viewer to trust that displaced perception, that other way of looking which does not explain, but deepens.


Espanol

La Otra Vision (1989) es una meditación sobre la mirada desplazada: sobre aquello que se revela cuando la percepción abandona la certeza y se abre a una forma más interior, más intuitiva de ver. La composición parece construirse desde un umbral entre figura y aparición, donde rostros, cuerpos y presencias flotan dentro de una atmósfera densa, casi onírica, como si la imagen emergiera desde una memoria profunda o desde una dimensión espiritual apenas accesible. No se trata aquí de describir el mundo visible, sino de sugerir una realidad paralela, una segunda visión en la que lo humano, lo simbólico y lo psíquico se entrelazan.

La superficie, trabajada con capas de pigmento y una materialidad rica, actúa como un campo de sedimentación emocional: lo que se ve también parece haber sido recordado, vivido o soñado. Los tonos terrosos, los azules profundos y los acentos más vibrantes sostienen una tensión entre gravedad y revelación, entre la intimidad del interior y la expansión de lo trascendente. En La Otra Vision, ver no es simplemente reconocer formas, sino entrar en una experiencia de conciencia donde la imagen se vuelve revelación lenta, cargada de misterio. La obra invita al espectador a confiar en esa percepción desplazada, en esa otra manera de mirar que no explica, sino que profundiza.